jueves, 25 de septiembre de 2014

'Me voy a desnudar y a meterme en la cama.
La puerta está cerrada, pero dejo la ventana abierta.
Sólo tú podrías entrar.

Hay cerveza en la nevera, hachís encima de la mesilla
y poesías por todas partes.
Te espero soñando.
No me despiertes si no es para follarme.

Un beso.

O mejor varios.'

martes, 23 de septiembre de 2014

Y pasa que te enamoras

Y en la vida llega el momento en el que conoces a alguien que te cambia, que cambia tu vida. Llega un día en el que encuentras a alguien que quieres. Llega alguien que dice que no pasa nada, que aflojes, y cuando aflojas te das cuenta de las cosas. Que cuando llega, algo nuevo comienza. Que sabes que quieres estar con ella, pero toda la vida. Y de repente te das cuenta en ese momento de que te has enamorado. De que con esa persona puedes llegar a tocar el cielo con las manos sin dejar de pisar la tierra.Cuando todo tan triste se vuelve alegre. Y cuando toda soledad te vuelve feliz. Cuando con solo saber que le tienes a él te sobra todo lo demás. Cuando tan solo una palabra de esa persona puede cambiar las cosas. Cuando siempre soñabas con algo, con alguna meta, y ya llegaste a esa meta. O es más, cuando tu propio sueño es tu pura realidad. Cuando a pesar de tener problemas la solución es tenerlo a él. Cuando a pesar de estos problemas, cada día sonríes. Cuando pareces una subnormal cuando sonríes sin más.Sientes que ya no eres la misma, que ya no te preocupas por lo que diga la gente si no por lo que diga él. Ya no tienes miedo de nada, te sientes segura a su lado. Nadie puede pisotearte, recuerda, cuando te enamoras tocas el cielo. Ya solo te importa esa persona, y que cada día la quieres  más que ayer y menos que mañana.  Y es cuando empiezas a darte cuenta de que la vida puede ser aun más bella con esa persona. Empiezas a comprender que si la tienes a esa persona lo tienes todo. Y que ya lo demás no importa. Y pasa que empiezas a darte cuenta de que por más que quieras estar con otro tu cabeza dice lo contrario a tu corazón. Y comprendes que este pertenecerá a el siempre. Pasa que le quieres. Pasa que te enamoras, pasa que estás enamorada.

martes, 10 de junio de 2014

Tres 'para siempre' y un 'hasta nunca'

Nuestros caminos se separaron hace mucho. Tú no quisiste la aventura en la que estaba a punto de convertirse mi vida. Yo no supe parar la situación.
Sin embargo, y aunque haya tres 'para siempre', un 'hasta nunca' y cinco personas haciendo autostop de distancia entre nosotros, siempre hay algo que nos une. No son los recuerdos, no es el amor, no es un puñado de promesas tan rotas como nosotros. No hay nada realmente, pero a la vez es todo.
Supongo que todos los héroes tienen que separarse de a quien protegen alguna vez.
Supongo que la kriptonita tiene que dejar que el héroe sea feliz.
El problema es que el héroe protege a la kriptonita.
Pero siempre hay una atracción.
Siempre, siempre.. Incluso en el cielo...
En el noveno cielo.

martes, 29 de abril de 2014

Todo

Podría habernos ido mejor.
Éramos tan felices.. Tanto que se nos hacía imposible poner una cara larga.
¿Sabéis? Estábamos tan unidos que mis amigos se sorprendían. Él era mayor que yo, y a veces estuvimos a punto se matarnos.
Tal vez era justamente eso, nuestra edad, lo que hacía que nos complementáramos tan bien. Él era responsable -o al menos lo intentaba-, un poco infantil y no le costaba poner la cabeza fría cuando hacía falta. ¿Yo? Un terremoto. 18 años. Me comía el mundo empezando por él.
Sin embargo, su seriedad a veces chocaba con mi anarquía mental. Y, bueno, los choques son roces, y el roce hace el cariño. Nos amábamos con locura.
A veces casi puedo escucharle echándome la bronca cuando me peleaba o me enfadaba -he de reconocer que tengo mal humor- y me hacía entrar en razón recordándome que la gente necesitaba que bajáramos a su nivel, pero nosotros éramos tan felices en nuestro cielo que no lo haríamos nunca.
Lo echo de menos. Claro que lo echo de menos, joder. Echo de menos sus razones para amarme -qué bien se expresaba el capullo- y hablarle sin parar repitiendo mil veces lo mismo porque acabé sin palabras para explicarle lo que sentía.
Echo de menos dibujarlo aunque fuese casi imposible, porque él ya era una obra de arte hecha carne y no le hacía justicia.
Echo de menos sus ojos y su color café -nunca mejor dicho, porque me quitaban el sueño-, sus ganas de conquistar el cielo -el de mi boca-, su forma de ver la vida y, sobre todo, nuestros choques. No sólo por el cariño, sino porque me desmontaba y montaba, y cada vez que lo hacía me parecía un poco más a él.
Él era todo lo que deseaba, tanto que yo no existía sin él y él no existía sin mí. Nunca me ha gustado el símil de la media naranja, pero, sin duda, si creyese, él sería la mía. No éramos perfectos, pero éramos seres complementarios, merecía la pena soñar con un 'Para siempre' a su lado.
Llegué a decir cosas súper ñoñas por él sin pensar, ya que me volvía tan loca que mi cerebro dejaba de pensar y sólo era oxitocina. Él era mi significado de Amor.
Él acabó siéndolo todo para mí.

lunes, 24 de marzo de 2014

Érase una vez.

Tiene un lunar que me distrae sin importar lo que esté haciendo; 
ahí, justo en medio de la mejilla, 
por allá donde paso el pulgar cuando trato de memorizar los límites, ángulos y vértices que forman su cara.
Tiene dos brazos de esos que abrazan como si más allá de mí, no hubiera nada; 
como si fuera a huir y no me dejara; 
como si yo pudiera, como si yo quisiera huir, qué gracia. 
Y sus manos; joder, 
cualquiera en su sano juicio querría perderse al pasear entre sus preciosos dedos infinitos, 
que por si lo anterior no fuera suficiente, 
encajan a la perfección al chocarse contra los míos. 
También su cuello, 
que mide lo mismo que tarda mi lengua en perder la saliva al recorrerlo. 
Y si nada de esto consiguiera convenceros, 
entonces -y solo entonces- 
mencionaría eso de cuando medio sonríe; 
que he fundado mi república independiente en las comisuras de las semi-sonrisas que emite 
en esas décimas de segundo que gasto cuando le estoy besando, 
porque entre beso y beso, 
justo entonces mueve los labios. 
Qué más contaros, si siempre es aquello que necesito; 
y lo que más me gusta de él, es que de todo lo que es, aún sigue siendo mi mejor amigo. 
Hasta cuando se enfada, 
que su boca se transforma y sus ojos pierden la capacidad de mirar directamente a los míos, 
aunque le estén esperando a medio camino. 
Así que cualquier día de estos que decide pilotar el avión de mi espalda, 
igual desaparezco porque me he subido al vuelo dirección lugar que él mismo traza; 
mientras me acaricia a mí o a las cinco cuerdas de esa triste guitarra. 
Y eso es todo por hoy, 
que hoy ha terminado lloviendo -y no me refiero al otro lado de la ventana- 
porque ahora que lo tengo después de no haberlo tenido durante tanto tiempo; 
ahora es cuando no me va a quedar más remedio que echarle de menos.

Seguimos vivos.

Seamos sensatos, yo no tengo ni idea de escribir. Escribir es lo que hacía Bukowski con sus poemas, dejándonos literalmente el corazón en pelotas. O lo que consigue transmitirnos Carlos Salem con cada palabra, con cada sílaba. En cuanto a mi,  lo único que intento es sacar afuera todo lo que mis dedos llevan años guardando. Eso que todos decimos callados. Eso que nos mata por dentro y que tratamos de aniquilar mediante sonrisas fingidas.
Soy esa persona que, cuando crees que estás solo, que solo tú sientes eso, te dice: eh, frena, que yo sí creo en ti. 
Siempre me han preguntado qué quería ser en la vida. Empecé queriendo ser arquitecta, más tarde periodista y después, y hasta hoy, una enamorada de las lenguas. Pero, si me volvieran a hacer esa pregunta, ahora sí tendría una única respuesta. Lo único que quiero hacer es vivir(la). El mundo está lleno de gente que anda tan perdida como yo, con el alma en carne viva intentando encontrar su medicina particular. Tratando de entender qué cojones está pasando y porque todos nos estamos volviendo tan idiotas. Quiero que rompas esa carta de despedida que te dejo tu esperanza y que,
por favor,
le pidas que vuelva.
Que no nos queda nada cuando no hay nada por lo que seguir intentándolo. Rompe la mordaza que calla a tu corazón, y permitele que continúe haciendo música en cada latido. Piensa en ese cigarro que cada día te fumas cuando ataca el estrés y se te viene el mundo encima, no permitas que tú te consumas con la misma rapidez. 
Piensa que,
quizás sea hora de enterrar el hacha. De dejar de pensar en lo que podría pasar, en vez de en lo que pasa. 
Deja de abrazarte las piernas y de hacerte un jodido ovillo de lana, porque solo así conseguirás que alguien te rompa las costillas de un abrazo. 
Soñar está bien pero,
¿qué tal si dejamos de soñarlo todo y empezamos a vivirlo?
Que sí, que yo también sé lo que es sentir miedo. Sentirte atrapado y bloqueado y no saber qué dirección tomar. A mi también me ha golpeado el vértigo en la cara, pues nosotros somos nuestro peor enemigo, nuestro mayor precipicio. Nuestros barrancos más mortales. Pero, a veces tenemos que dejar de esperar el tren para, por una puta vez, cogerlo. 
Sé que estás asustado, que no quieres olvidarte nada. Yo no soy quien para dar lecciones de vida pero, has de saber que incluso cuando dejemos ésta, seguiremos pensando que nos hemos olvidado algo. Y posiblemente así sea. 
No tengas miedo porque esa sudadera pierda ese olor que tanto te recuerda a esa persona. Dale tu olor personal, el más bonito que existe, y el más duradero. 
Yo también tengo miedo de crecer porque cada día amanezco más niña y un poco menos adulta. Pero aún así, me doy cuenta de que el mundo se está yendo a la mierda. Y qué. Sonríe, mantente vivo. Mantente en pie aunque a veces, cuando respires, sientas que te ahogas. 
Con todo esto, lo único que quiero es que abandones el salvavidas y el miedo. Que todo duele, pero que sístole y diástole no se rinden y no van a dejar de latir tan pronto. Arriésgate, porque sino acabarás sufriendo el mayor dolor de todos. Echarte de menos a ti mismo.
Querido Miedo,
solo quería decirte que,
ya no te tengo miedo.

lunes, 17 de marzo de 2014

Mis padres me enseñaron a esquivar las hostias que otros lanzaban, y a coserme las heridas con hilo de acero. A que las sotanas doradas de los hijos predilectos escondían más secretos que piel, y que tu religión no es más que una ilusa falacia. Aprendí que las editoriales no marcaban destinos, y que las historias que acaban bien no tienen ningún atractivo. Crecí, y abandoné manadas cuando se volvieron rebaños, dejando la marca de mis pezuñas en el camino. Escogí volar a ras del barro y así evitar las nubes de gente que ahogan. Tantas veces me ensucié la cara, como lágrimas lavaron mis manchas. Y aunque no queden barrizales sin mis llantos, siempre tendré unos brazos donde acunarme. Prefiero los charcos a los barcos, y los grillos a los gritos. Quédate con tus vigas de mentira y deja que malgaste mi vida entre la lluvia.

miércoles, 12 de marzo de 2014

So(n/ñ)ar.

Hoy te has despertado,
cuando la luna aún estaba cayendo,
huyendo de la luz,
del sol.
Creyéndote un interludio
entre astros,
como si el firmamento
fuera solo por por un momento
quien te dibuja,
quien te fotografía,
quien te ilumina.
Y no tú a él.
Has cogido tu taza de café
y has hundido tus manos
en su cerámica con dibujos
que no para de quemar.
Y tú soplas.
Y cambias todo de dirección,
intentando congelar su contenido.
Pero lo haces con todo lo demás.
Has podido resistirte 
a mirar por la ventana
y te has vestido como
de verdad querías,
sin importar de qué 
humor se hubiera despertado
hoy el sol.
Así que cuando tu reflejo
te mira, te sonríe, te modela 
en esa devolución de luces,
no le paras de reír todos los gestos.
Hasta cuando te pone
cara de seria.
Así que hoy sales sin planes,
a ver Madrid,
que hoy se retuerce en la cama
como alguien que ayer salió
de fiesta y hoy no puede ni mirar.
Así que sales a despertarla,
y caminas sin mirar al suelo,
como si pasaras por aquella 
calle todos los días,
porque la vida
son dos canciones,
una película,
un amor de verano,
una decepción de otoño
un esperar la primavera,
un desesperar el invierno.
Porque no mirar atrás 
no significa que tu pasado
sea tu futuro,
significa que hiciste lo que 
hiciste por cualquier razón,
que el amor mueve al mundo,
y que el mundo mueve al amor.
Que sonar y soñar 
sólo se diferencian por un símbolo,
y entonces una canción
no tiene que ser tan distinta
a una persona.
¿Ves?
Por eso cuando le has dado
al play, a tu canción favorita,
te has acordado de mí.

¿Te suena?
¿Me sueñas?

jueves, 6 de marzo de 2014

Estoy hecha a estar sin ti

Mierda. Otra vez. ¿Es que no piensas irte? Ah, que no eres tú; son las noches, que me recuerdan a ti y a cómo aparecías sin avisar a horas que no debías para decirme cualquier palabra que me hiciera sonreír. Y ahora que no estás sigo despierta esperando un yo-qué-sé-qué. Quizás espero que aparezcas y me expliques por qué te fuiste, que me digas que no soportabas la idea de estar en el mismo mundo que yo y en cambio, no estar conmigo. Que me susurres una y otra vez todas esas frases que no nos hemos dicho. Que recuperes el tiempo perdido recordándome que me quieres, como hiciste aquella vez. Pero por más que espero no llegas y me debato entre la vida, quererte o la muerte que es no estar sin ti; así voy rellenando mis noches entre la embriaguez de alcoholes, humos grises de cigarros, o incluso me desnudo delante de personas que no saben apreciarlo. Perdóname, quizás me odies por escribir esto; quizás insistas cada día en olvidarme -y lo consigas- mientras yo no hago más que retorcer todas las espinas con mi nombre que dejé incrustadas en tu piel. Supongo que, igual que a mi, te habrán recomendado que sigas con tu vida. Yo lo he intentado, lo juro y pongo a mi alma por testigo, pero justo cuando estoy a punto de no pensar en ti, vas tú y surges de nuevo en cualquier lugar o por cualquier motivo. No sé quién o qué tiene la culpa; no sé en qué momento dejaste de ser un pasatiempo para quedarte y no marcharte por mucho que el tiempo pase. En fin, espero que no te importe que te escriba, puesto que confío en que ya ni siquiera me leas.

Como siempre, espero que me regales lo único que te pedí: Sé feliz.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Y, al final, todos rotos.

Se sienta. Le tiemblan las piernas, las manos y, quizás, también el alma. Le tiembla el mundo. Coge folios, coge un bolígrafo e intenta empezar a escribir:

Papá, mamá...

Tira el papel. Intenta de nuevo.

—He intentado hacer todo lo posible...

Tampoco es una buena forma de empezar. Y, entonces, empieza a llorar. E intenta impedirlo mirando hacia arriba y mordiéndose el labio inferior, como en todas las situaciones difíciles que ha tenido en su vida. Después, se enjuaga las lágrimas con la manga de la camiseta y escribe. Escribe algo concreto, directo, pero sincero:

—Lo siento.

Sí. Definitivamente le gusta. Es una buena forma de empezar y de terminar una carta de suicidio. Después, ahí está, su vida colgando del bote de pastillas que tiene enfrente. Su vida dependiendo de ella misma. Ella tiene el manejo de acabar con su vida o de que siga. Pero no le gusta cómo sigue. Es un ahora o nunca. Un todo o nada. Es un 'o gana ella o ganan ellos'.

¿Y al final quién gana la partida?

¿Ella? ¿Esa que tiene marcadas las muñecas de putadas? ¿Esa que llora hasta dormirse del cansancio cada noche? ¿Esa que mira de reojo a la vida por habérsela jugado tantas veces?

¿Quién gana la partida?

¿Ellos? ¿Todos esos hijos de puta que han intentado hundirle tantas veces hasta verla en el suelo? ¿Todos esos que no le han dejado nunca encajar en una sociedad podrida?

Ella ha dado tanto por perdido que ha perdido hasta la sonrisa, que ha perdido la partida. Ella, que ha perdido la vida.

Después, todos rotos. Una familia desmembrada, unos amigos que no aguantan el no ver a aquella chica que sonreía de vez en cuando. Una habitación vacía en la que una madre hundida no puede ni entrar. No queda nada. Ya se ha ido para siempre.

Y quién diría. A lo mejor habría llegado lejos. A lo mejor habría sido una mujer a la que admirar. A lo mejor no se había fijado en que el chico de al lado le había sonreído aquella tarde. A lo mejor no se había fijado en que su madre solo quería protegerla y no joderle la vida. A lo mejor no se había fijado en todos esos pequeños detalles que le dan sentido a la vida. A lo mejor ella misma había sido caos, su propia autodestrucción. A lo mejor no había sabido ver esa pequeña luz en toda esa inmensa oscuridad.

¿Qué haces bailando si el mundo está tocando su marcha fúnebre?

Voy a seguir bailando hasta que el mundo deje de sonar.
No voy a dejar de cantar en la ducha a las seis de la mañana solo porque perturbe las pesadillas del vecino.
No voy a dejar de saltar al andar solo porque los demás me miren raro.
Prefiero tener negros los pulmones de fumar que tener el cerebro podrido de las mentiras que cuentan en las noticias.
Prefiero soñar con imposibles a vivir de puntillas y que nadie se dé cuenta de que he pasado por su lado.
Aún me quedan muchos ''mejores momentos'' que vivir y muchas costillas que seguir destrozando por las hostias.
Me va a seguir gustando la poesía clara y sin palabrerías (el amor jode y nos hace más fuertes si no nos mata).
Y voy a seguir creyendo en el amor como punto fuerte y punto flaco del mundo.
Mis estados de ánimo van a seguir siendo una función de ondas que alcanza su máximo y su mínimo en infinitos períodos.
Voy a seguir escribiendo(te).
Y voy a seguir sonriendo con cada locura que haga un viernes por la tarde jodiéndole los planes al hijo de puta de mi destino.
Voy a seguir quemándome los labios con las últimas caladas de mis cigarrillos y con ''palabras'' que me quedé con ganas de decir.
Voy a seguir creyendo que algún día me crucé con el amor de mi vida y no me di cuenta de que ya había apartado la mirada cuando yo le miré.
Voy a seguir creyendo en que las tardes de domingo son tan largas como las mañanas de los lunes, y que las películas de por la tarde no hay quien se las trague sin buena compañía.
Voy a seguir creyendo en que el alcohol sirve tanto para las heridas de fuera como las de dentro. ¡Y qué bien me sienta emborracharme!
Voy a seguir creyendo en mí. Y en ti. Bueno, alguna que otra vez dudaré.

lunes, 3 de marzo de 2014

De mis idas, tus venidas.

De las veces que cruzo la calle siete veces para encontrarme contigo, y me juro que esta vez no, que no me daré la vuelta. De las veces que me temo lo peor, y de las que prefiero no temer a nada. Tiras de mí, sueltas el lazo que sujeta mi falda y es como la pesadilla de cualquier niño; que te bajen los pantalones y que no sea para follarte el alma. Te escucho a escondidas, y a escondidas me escuchas suplicar una última vez. Bajarme del tren, no entra en mis planes, pero todos sabemos que algún día tendré que hacerlo. De las veces que cruzo la calle sin mirar, y me juro que no, que esta vez no abriré los ojos.

Pero, inexplicablemente soy así y sin remedios para intentarlo, porque tampoco quiero; aunque tú me lo pidas. Aunque sea lo último que quieres, y eso último no fuera yo. No lo haría. Porque, no entiendes que prefiero no ser nada, que no sepan mi nombre, prefiero cruzar la calle y girarme, sin saber que eres tú. Prefiero que no me llames, una noche y ya está. Quedarme cuando lo necesite, e irme sin avisar;
porque tú
a mí
no me necesitas.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Tercera calada.

El ruido de sus pasos sonó a la vez que el mechero, que sostenía con una mano y resguardaba con la otra, por una vez le gustaría que algo en su vida no se apagase por el frío. Y pensar que su llama se había consumido hace mucho tiempo, y nadie la había resguardado, qué ironía.
Era morena, con las mismas ondulaciones en el pelo que en su vida. Su tez era tan oscura como el fuego que ella solía desear.
Estaba sola en aquel gran lugar. Le dio una calada y soltó el aire con placer. Bien sabía ya ella que su vacío no podría llenarlo aquel humo.
Más de una vez le repitieron que se estaba matando, y ella sólo sabía pensar que quizás es lo que realmente quería. Otra calada, los problemas cada vez son más pequeños. La soledad y la locura se apoderaban de ella. Llevaba un vestido amarillo, y una gigante chaqueta de cuero negra que le devolvía el frío que él le provocó.
Cada día que pasaba, el otoño se enfriaba y se acercaba su queridísimo invierno.
Se acercó a un columpio que no sabía ni cómo, estaba justo a sobre sus pies. No recordaba cómo había llegado hasta allí, pero tampoco tenía intención de aprender cómo iba a volver. ¿A caso iba a hacerlo? Se sentó y con dos suaves patadas al suelo, el columpio empezó a moverse poco a poco, y ella, tan sólo pendiente de que el cigarrillo que sujetaba con desesperación no se cayese, esbozó una sonrisa. Cuanto más alto se columpiaba, más sentía el frío en las piernas, y en el dolor. Pero le gustaba sentirse libre, es una sensación que poca gente podía experimentar en un mundo como ése.
Pero llegó un punto, justo cuando alcanzó su máxima altura, su máxima libertad, que se dio cuenta de que era esclava de ella misma.
Se cayó del columpio y se empezó a reír.
Cogió otro cigarro, y esta vez el viento le dio una tregua permitiendo por una vez que algo en su vida no se apagase, y echó a llorar. Primera calada, echó el humo con rabia. Segunda calada, ¿dónde estaba su locura? Ya debería haber aparecido. Tercera calada, esta vez los problemas no se iban. Tendrá que enfrentarse a ellos. “¿Sola?·” Pensó mientras sacaba otro cigarro.
¿Y qué le quedaba? Tan sólo aquellos malditos cigarros que la alejaban de la vida y la fría y negra chaqueta de cuero que él se dejó aquel día en su casa.

Si supieras.

Tal vez llegue el día en el que me canse de esperar, coja un tren y vaya a buscarte.
En el trayecto me arrepentiré una y mil veces, me llamaré loca, me daré cuenta de que estoy fundiendo mis ahorros por una idea kamikaze. Pero desbloquearé el móvil y veré tu cara en mi fondo de pantalla. Joder. Lo daría todo por ti. Lo estaré dando todo por ti.
Entonces bajaré del tren e iré directa hacia ti. A veces iré corriendo. A veces iré andando. A veces me pararé en seco. Pero saber que estoy cerca me hará avanzar.
Me encontraré a muchas personas importantes con las que hablaré unos minutos sin darme cuenta de lo que hablamos. Y continuaré mi camino.
Tarde o temprano llegaré.
Estarás de espaldas.
Te reconoceré.
Diré tu nombre.
Me reconocerás.
Nos miraremos.
Frente a frente.
Los centímetros parecerán hectáreas.
Se me llenarán los ojos de lágrimas.
Sonreirás.
Tus colmillos.
Oh, joder.
Empezaré a correr.
Abrirás los brazos.
Cada vez menos espacio.
Ya estoy llegando.
Falta poco.
Te rozo.
Te toco.
Te abrazo.
Me abrazas.
Te estrecho.
Me estrechas.
No puedo respirar.
Me da igual.
Me sacas las lágrimas.
Estoy en casa.

martes, 25 de febrero de 2014

'After the storm, comes the calm'.

6:00 pm. I'm suposed to be sleeping since I got up early today and I expect the same tomorrow. I've been half the day speeking in english so ¿why not writing in that language this time?

'After the storm, comes the calm'.

Well, I'm gonna make that quote my excuse or apology for what I doing next. Who knows me, knows my story, my dramas, my falls, my troubles and my past. Who knows me, knows my storm. The storm almost passed and I was waiting the calm to come, but it apparently doesn't, so I have decided to make it.

Some will say that I'm a fucking selfish. Others will understand my position about my choice: I need peace. I sware I do need it. I found someone I can live my peace with; I finally got my stability and my way, despite all the consequences that entails, and I finally decided to rest my mind and soul. 

It seems difficult, but it's quite simple. I'll be away, sometimes, and I'll spend time on me, myself and I. Not an absolut absence, just the necessary. 

Sorry, and please don't hate me.


I'll always have in mind something someone once told me: 'I hope you find peace'. 

I think we, both, us almost got it.

Ojalá

Me lo echó en cara como un escupitajo:

A ti no te va a querer nadie, porque te gusta estar triste. No haces otra mierda que escribir y eso es lo único que te mantiene con vida. Eres un cuerpo bonito cuyo corazón no quiere que lo quieran. No sabes aplicarte ninguno de los putos consejos que vas regalando por ahí y así estás, perdida y orgullosa de ello. No estás sola, eres sola; y siempre prefieres un par de jodidos poemas a un collar. Tengo que admitir que el sexo era bueno, pero no me merece la pena para tener que pagarte con palabras el precio que pides por tu alma. Incluso a veces pensaría que tienes algún que otro pedazo de ti olvidado en la mano de algún hombre que una vez te olvidó. Reconstrúyete ¿quieres? hazte mujer. Y cuando dejes de creer en los cuentos de hadas, me llamas; no pienso ser ese héroe que buscas. Yo solo quería quererte pero no ha sido suficiente. Ojalá un día encuentres alguien dispuesto a ser todo lo que yo no he sabido ser.

Se fue. Y tras el portazo susurré un casi imperceptible 'ojalá'.

yo no quiere que le quiera

Ya no quiere que le quiera.
Ya no quiere que le llueva 
para luego iluminarle 
con mi sonrisa cuando amanezca.
Ya no quiere que le duela 
para luego hacerle risas 
cuando menos se lo espera.
Ya no quiere que le quiera.
Ya no quiere que le empape 
cada noche como si se tratara 
de colores de acuarela.
Ya no quiere ser mi vela,
ni que mi cintura 
sea el mechero que le encienda.
Ya no quiere que le quiera.
Ya no quiere perderse 
para que más tarde sea yo 
la afortunada que le encuentra.
Ya no quiere que le convierta 
en la estrella de mi película, 
ni en el protagonista de mi novela.
Ya no quiere que le quiera,
pero aún no me ha explicado 
cómo cojones puedo dejar de quererle.

Qué será de nosotros.

Qué será de nosotros cuando nos hayamos olvidado. Cuando ya no quede ni un ápice de recuerdo. Cuando la delgada linea que separa la dependencia de la indiferencia, sea tan gruesa que ya no tengamos fuerzas para poder cruzarla. Cuando el aire ya no nos obligue a darnos cuenta de que nos perdimos en algún momento de ese destino que hemos dado por muerto.

Qué será de nosotros cuando la distancia entre nuestra existencia sea más extensa que la distancia entre ambos polos. Cuando ya no queden razones para hacernos los sordos cuando oímos hablar del otro. Cuando las madrugadas ya estén acostumbradas a la ausencia de nuestro intercambio de palabras. Cuando las ganas que agotamos ya se hayan cansado y decidido no esperarnos más.

Qué será de nosotros cuando las pisadas que hemos dejado desaparezcan sin dejar rastro, abandonando el camino que recorrimos hasta darnos por vencidos. Cuando las caricias de otras manos consigan calentarnos como nosotros con las nuestras una vez hicimos. Cuando el miedo a amar de nuevo huya de tanto frío y la necesidad de llenar vacíos alce el vuelo. Cuando ya no nos giremos al creer habernos visto paseando por cualquier calle al azar, aun siendo conscientes de la imposibilidad de ese encuentro.

Qué será de nosotros cuando las canciones dejen de hacernos recordarnos. Al igual que los paisajes. Al igual que los viajes. Al igual que los planes. Al igual que las calles. Al igual que las ciudades. Al igual que cualquier vulgar historia de amor con triste final. Qué será entonces de nosotros.

Qué será de nosotros cuando ya no me queden palabras para describirte, para escribirte, para decirte, para renombrarte, para perdonarte, para regresarte. Cuando ya no sepa qué tecla del teclado debo pulsar. Cuando no sienta la exigencia de evocarte mediante tinta con impaciencia. Cuando deje de imponerme la dulce y ardua tarea de follarme cada folio virgen mientras grito tu nombre. Cuando faltes en mi conciencia, cuando ya no emerjas en mi inconsciencia.

Qué será de nosotros cuando ya no quede ni una sola manera de hacer mella en la vida del otro.
Qué será de nosotros.
Y qué será de mí.

lunes, 24 de febrero de 2014

¿Qué hago aquí? Estoy lejos de ti, que eres mi hogar, en un sitio que me mata todos los días -que pasan lentos- porque necesito un poquito de tu calor.
Ven, me congelo en este frío que mis sábanas no saben calmar. Ven, te necesito. Ven, necesito que alguien me quiera por aquí, hace tanto de la última vez que ya casi se me olvida lo bien que me sentía reflejada en tus pupilas y disfrutando de tu respiración. Ven, por favor.

 

sábado, 22 de febrero de 2014

¿A que juegas corazón? ¿A curarte las heridas con limón?

Esto va para ti, que has sufrido alguna vez. Da igual de dónde seas o cualquier aspecto físico, esto es para ti.Sé lo que es. Sí, sé cómo te sientes. Conozco esa sensación de vacío que te oprime el pecho y que parece que no hay suficientes lágrimas en el mundo para calmarla, esa sensación de que nada va bien, en la que tu cabeza funciona sola dándote los peores pensamientos posibles. Esto va para ti, que te han marginado, que te has visto obligado a cortarte las venas, a dejar la comida o a vomitarla, que te han mirado con desprecio.Te miras al espejo y sabes que nunca estarás conforme. Da igual cuánto peses, da igual cuánto cambies, nunca vas a estar bien y ahí empiezas a darte cuenta de lo enfermo que estás. ¿Por qué no eres capaz de amarte tal y como eres? ¿Por qué elegir la ropa cada día tiene que ser una patada en el estómago? Tienes que decir basta. BASTA. Tú vales mucho más que todo eso. Muchísimo. ¿Y qué más da tu cuerpo? Nadie es perfecto, y ya me gustaría saber qué han tenido que hacer las Barbies de turno para conseguirlo. Tú no eres una Barbie, o un Ken, eres una persona real, con sus cosas reales. Que vivan los putos cuerpos en los que las curvas son hacia afuera, joder. Que vivan porque en ellos cabe un corazón más grande que el ego de cualquier muñequita asquerosa. Eres genial tal y como eres, de verdad.Ir a clase es una pesadilla. Sabes que no van a contar contigo si no es para insultarte. Eres el puto centro de sus bromas y sus risas. Valientes hijos de puta… Tú también tienes que decir BASTA. BASTA, joder. NO ERES UNA COSA A LA QUE PUEDAN INSULTAR O PEGAR CUANDO LES DÉ LA GANA. El abusador es alguien aún más acomplejado que tú. ¿Crees que te insultan porque eres el más débil? No, te insultan porque creen que no tienes lo que hace falta para plantarles cara. Estudia al enemigo, busca sus puntos débiles, la mayoría de ellos van corriendo hacia los brazos de sus papás cuando pasa esto. No ataques, sólo dales donde más les duele cuando menos lo esperen. Y no dejes que vuelvan a tocarte. Plántate y déjales claro que no son nadie para hacerte nada. Hazlo por ti. Hazlo por poder estar orgulloso de ti y para demostrar que no hay nada que pueda contigo. Eres mucho más fuerte que todos ellos juntos. Sientes dolor. No sabes por qué, pero cada segundo que pasas llorando te sientes más roto y hundido. Parece que la única solución es hundirte una cuchilla en la vena y romperte tú. La sangre alivia. Claro que alivia, pero las cicatrices dan vergüenza. Liberas estrés y cuando dejas de sangrar parece que el mundo vuelve a ir en armonía, pero no es sí. De verdad que no. Sal de tu pozo de oscuridad y verás que el mundo va en armonía. No dejes que nada te hunda. Nada ni nadie puede hacer que perfores tus venas y puedas morir. Eres fuerte. Eres fuerte y eres genial. Eres de lo mejor de este puto mundo. Así que, por favor, no dejes que el dolor te ciegue nunca más. Antes de ponerte una cuchilla en la muñeca piensa en si de verdad quieres hacerlo. En si de verdad merece la pena una herida por lo que ha pasado. Piensa en si estás orgulloso de las últimas cicatrices. Piensa que hay otras maneras de pagar lo que te han hecho. Por favor, no te cortes. A ti, que has intentando suicidarte. ¿Cómo te sientes? Parece que nadie se ha dado cuenta y te tratan con normalidad cuando necesitas más cariño y te hacen extremado caso cuando necesitas normalidad. Todo parecía más fácil antes de intentarlo, ¿verdad? Lo intentaste y salió mal. ¿O salió bien? Si estás aquí es por algo. Y si has llegado a mi blog también dice mucho. Por favor, por favor. Ama la vida. Algo ha querido salvarte, no has muerto por algo. Tienes que aprovechar esta vida ‘’nueva’’ que tienes para hacer todo lo que no pudiste en la otra. Es una segunda oportunidad que no debes desaprovechar. La vida puede ser bonita si tú quieres. Muchísima fuerza. Estoy segura de que sabrás vivir como antes no sabías. Bueno, chicos, ¿Qué queréis que os diga? Sé que hay miles de personas que viven este tipo de dramas todos los días. Yo fui una de ellas. Pero han vuelto a crecerme las alas y he vuelto a casa. Espero que vosotros también lo hagáis, y espero conoceros a todos. Recordad que no estamos solos, que juntos podemos salir de todos. Gracias a todos por este tiempo que me habéis dedicado leyendo esto. Sois geniales. Todos.Volved a casa pronto. Por favor.

María.