domingo, 26 de enero de 2014

Nada es igual.

Se nota que es Domingo y que a nuestro alrededor se ha instalado el frío porque tintinean en mis ojos lágrimas de hielo. O de miedo. O de odio.
 Que me carcome el alma la angustia de verme atrapada en esta ciudad en la que ya no me reflejo en nada, donde los parques no me parecen bonitos y las caras no me son familiares. Que caro está el gramo de felicidad, y qué fácil hacerse con unos porros de desencuentro. ¿Dónde estamos? No nos veo. No me encuentro...

 Hay calles, portales y esquinas que consiguen quitarme el aliento, pero como si un duende me hubiera robado el pasado miro hacia delante y continuo andando, borrando las huellas que aún pudieran quedar de mi anterior perfume.
 Nada es igual. Ni siquiera el sentimiento de echarnos de menos

sábado, 25 de enero de 2014

Devuélveme la inspiración.

Antes cualquier hora del día era perfecta para perderme entre letras, acentos, puntos y comas; para entregarme al placer del sufrimiento, al ardor de las venas hinchadas de recuerdos, al hormigueo de unos dedos que despiertan al contacto de un bolígrafo cargado de tinta imborrable. Nada conseguía detener el torrente de emociones que querían desfilar por mi garganta, lanzándose al abismo y deseosas de morir en el papel.
 Ahora, como presa de la vergüenza, me agoto frente a la pantalla sin conseguir escribir nada, me estrujo la sesera, me toco las llagas, me rasco las heridas pero no ocurre nada. Solo hay vacío. Y creed si os digo que eso es peor que morir cien veces de amor. La nada lo envuelve todo y es espantosa la niebla que se cuela por la ventana, el frío que se cala hasta los huesos, la sensación de echar de menos ese brotar de palabras y lágrimas... ¿Dónde está mi inspiración? ¡Devolvédmela insensatos! ¿No veis que me ahogo buscando dolor?, ¿no veis que me aferro a cuchillos para que algo me rasgue la piel y me haga sentir un poco viva?
 ¡¡Devolvédmela!! Que yo sin escribir no se vivir. Que me muero, de verdad, que me arrugo, me frustro, me enveneno, me desespero, me pierdo...
 No se cuanto tiempo llevo sin abrir tu puerta, pero lo cierto es que voy a buscar la llave.
 Te necesito. Como los adictos necesitan la heroína, los fumadores el tabaco, y los suicidas la muerte.
 Te busco. Como el corredor de bolsa al tonto, el mosquito la luz y los suicidas.... la muerte.

jueves, 23 de enero de 2014

Día 1.

Me encuento tendida en mi cama, a oscuras, planteandome mi vida, otra vez, por enésima vez. ¿Que hago? ¿Estoy aqui para alguien? ¿Habrá alguien que me necesite? Etc, etc... Lo típico, vamos. Pero esta vez es distinto, me he dado cuenta de tantas cosas en tan pocas horas que no lloro de lo abrumada que estoy, estoy saturada de emociones. Estoy en shock, no me lo creo. El hombre de mis sueños se olvida de mi cada día un poco más y el chico con el que podría olvidar al que me hiere, pasa de mi. Fuerte, ¿verdad? 
Estoy ya cansada de que la gente solo esté en las buenas y que en las menos buenas se alejen, te dejen sola. 

Pequeños Maineros, no se enamoren, no se ilusionen, esta vida es muy perra. 

No te empeñes, él aún está dentro.

No puede entrar nadie si él no ha salido. No hay sitio. Y por aquí todo sigue revuelto con sus cosas. Estoy llena de sus movidas, de sus canciones preferidas, de sus risas, de cenas, de cañas, de prisas. De partidos perdidos, de noches ganadas, de sesiones de cine, de tardes de piques. Llena de mañanas de estudio, de viajes en coche... De piezas de puzzle, de fotos robadas, de noches de ron, de bailes pegados, de días solos. Esto está lleno de rosas con espinas, de alambres, de incendios. Quiero que se vaya y quiero retenerlo...

*Ya he llamado a la empresa de mudanzas, pero no me atrevo a abrirles la puerta.*

Curarme a base de Ginebra

Empiezo a odiar los pedazos que han quedado de mi misma. Empiezo a odiar la sombra en la que me he convertido... Empiezo a odiar su nombre, su cara, su sonrisa, el sonido de su risa. Me empiezan a quemar las lágrimas en la cara. A veces tengo la sensación de que se me van a saltar los dientes de apretar con tanta rabia, por no gritar, por no maldecir su persona, por callar, por mirar hacia otro lado, por intentar pasar página sin leer la historia. ¡Somos historia, somos ayer!.
Ya estoy harta de echar de menos. De desgarrarme el pecho día y noche, de saltarme su inicial en la guía telefónica, de taparme las costillas izquierdas para ocultarme esa inicial. Mi autodestrucción. Estoy harta de bucear en el pasado, quizá fue mala idea no hacerlo en alcohol... pero si yo tengo que 'curarme de él' a base de cubatas, estoy segura de que antes de sanar moriría de un puto coma etílico. ¡Ni todas las botellas de ginebra del mundo pueden lavarme la herida que llevo por dentro!. Que hace ya casi un año que lo conozco y aún no he dejado que nadie me cosa a besos... Todo me duele a veces. Todo. Hasta lo bueno me está haciendo una úlcera en una esquina del corazón. Y por cierto, el muy cabrón sigue latiendo. ¿Es que no se ha dado cuenta de que no me quedan ganas de escucharle latir... sin ti?.
Me siento Gilipollas, como nombre propio, cuando se me escapa una frase directamente para él. No se con que derecho mi mente, el destino, o la vida se permiten el lujo de dejarme pensar en él ni siquiera por un segundo. ¡Que duele!... mucho. Muy dentro. Es como una canción sonando en un disco rayado. Y no lo puedo parar. Y quiero que se acabe esta puta canción. QUIERO QUE ACABE TU TIEMPO EN MI CORAZÓN, JODER. Otra vez usando la segunda persona del singular. Maria, ¡que no existe!.
Silencio.
Pum-pum
pum-pum
pum-pum
pum-pum
De pronto un recuerdo y todo se acelera. Va tan rápido que puedo sentir como se contrae, me duele hasta la piel, como si una mano me atravesara el pecho y hurgara por dentro. Y lo tocase todo.
Se acabó. Se acabó este sin vivir. Voy a darle una oportunidad a la vida, voy a sonreírla y a esperar que me sonría. Pero a él ya no le espero. Ya no. Y espero con esto haber aprendido la lección. ''No esperes demasiado ni quieras mucho, porque ese mucho termina doliendo demasiado.''

No supe quererte a medias

Yo no se querer un poco. O te quiero o no te quiero. Simple. Doloroso. Porque soy de las que no preguntan -Oye, perdona, ¿te puedo querer?-. No, yo primero quiero y luego me pregunto si llegué en el momento adecuado, si él me querrá a mi, si soy lo que buscaba...
No me gustan las medias tintas. Si lo puedo dar todo por ti... ¿Por qué conformarme con darte media sonrisa?, ¿para qué darte unas horas de mi tiempo si puedo darte toda mi vida?. Así funciono, y es algo que tengo que cambiar. Por fin he aprendido la lección. Por fin comprendo que no puedes dar todo por una sola persona porque cuando esta se vaya tú te habrás quedado sin nada. Y no se trata de egoísmo, se trata de aprender a querer mientras a la vez te quieres tú. Es un fifty-fifty. No hablo de querer a medio gas, hablo de querer de forma sana. De quererte a ti. De quererle a él. De querer un nosotros, pero de amar un YO. Un YO sin un TU.
Se puede ser feliz estando solo; el problema llega cuando te das cuenta de que la felicidad no existe si no la compartes. Y ahí vuelve a empezar todo.

Cada uno que se mate como quiera.


Él era como un cálculo equivocado, la excepción que confirma la regla, de esos de los que nadie recomienda enamorarse, el detonador de una reacción en cadena que te volverá loca, él era tanto mi chico 10, como mi salvación a mis martes 13, solía salir de casa con su sonrisa puesta, dispuesto a comerse el mundo, sin saber que de comerme su sonrisa, ya me encargaba yo, si estaba con él no me hacía falta llevar tacones para conseguir tocar el cielo, ya lo rozaba cada vez que sus brazos rodeaban mi cintura y me envolvían en un abrazo. ¿Cuál era la peor parte ? que conseguía que yo me perdiese por esa curva tan perfecta que tenía en la cara, su sonrisa, oh dios, su sonrisa, hablan de maravillas del mundo sin haber visto la verdadera belleza, él busca su chica perfecta, pero yo no soy esa, yo soy la de al lado, la que tropieza, me dijeron: Enamórate de él, y estás perdida, ¿Lo más gracioso? que lo hice, cualquiera en su sano juicio se hubiera vuelto loca por él,  lo que siempre quise fue cogerle de la mano, sin miedo, y recorrer con él el mundo, sin que nadie nos moleste, éramos como dos extraños que se conocían muy bien, nunca se me ha dado bien eso de ser siempre una chica buena, el rollo aquí te pillo aquí te mato está de puta madre, pero llega  un momento en el que necesitas algo más, y le elegí a él, no sé si él quería un amor pasajero, o no, pero yo compré el billete, no había fechas, me sorprendía día a día, para mi él siempre será el primero, a pesar de conocer a muchos otros, el problema es que la página que yo me niego a quemar, él la tiene más que quemada, chico, que si no estás en mis brazos corto el cielo en mil pedazos, míranos, nos quedamos sin saber qué iba a suceder, si el hilo se rompe, se hace un nudo, no pienso dejarte escapar, me enamoré como se enamoran las mujeres de verdad, como una idiota, me dije a mi misma : no seas una más, pero caí, sabes hacer que me ria sin motivo, y eso me acojona, y antes de que pases página, y te des por vencido, piensa que es la única vida que podemos compartir, convierte esos puntos en comas, o que me comas, y punto, me quedé contigo, porque eres el chico que es tan niño como para hacerme cosquillas, y tan hombre como para apoyarme en mis momentos difíciles, mato por ti, y muero por lo nuestro, te prometo carreras del salón a la cama, y ahí cientos de peleas de almohadas, hasta que tu sonrisa le gane a mi mirada, me quitas el aire cada vez que te acercas ,pero, ¿y si sale mal?, pero, ¿y si sale bien? que fumen, que se droguen , que beban alcohol, que hagan lo que quieran, que yo me imagino que despierto a tu lado todos los días de mi vida, cada uno que se mate como quiera, a veces pierdes, a veces ganas, a veces pierdes las ganas, pero contigo eso nunca me pasa, me decían más tus ojos verdes, que cualquier mirada de ojos azules que hubiese visto antes, a mí me sobran huevos, sé que si quiero , puedo. Por ti, por mi, esta noche brindemos.