Aunque levanten murallas, coloquen un campo de minas, haya zombies en todas partes, llenen el mundo de las típicas trampas que tienes que saltar en videojuegos, iré a por ti. Te buscaré hasta el final del planeta, tu amor me mantendrá en pie, y cuando por fin te encuentre, se acabará todo. Se acabará el dolor, el vacío, todas las trampas desaparecerán en cuanto pueda diferenciar tu figura. Tú sólo espera, amor. Volveremos a ser uno.
miércoles, 12 de febrero de 2014
De nada sirvió que te suplicase que te quedaras a mi lado, que me pintaras sonrisas, que me purificaras el alma. No mereció la pena chillar hasta quedarnos sordos, ni el recuerdo de una ventana abierta el día más caluroso del año.
Me dejé las fuerzas y la vida para nada, y en esta monotonía en la que me ahogo puedo jurarte que volvería a hacerlo porque mis sueños se cumpliesen, por poder sentir tu roce una vez más, por no despertarme sabiendo que todo ha sido mentira, que cada vez que respiro te siento más lejos, que te echo de menos.
Porque cada día empiezo de cero y estoy hasta los cojones de aprender a contar de 00:00 a 23:59 para que en un segundo vuelvas a desaparecer. Enséñame a respirar de nuevo, a ser fuerte, a peinarme como tú y a llegarte por las cejas, que me muero de amor por besarte la frente y verte sonreír.
Enséñame a amar mis cicatrices como tú hacías. Enséñame a ser feliz y te enseñaré a quedarte a mi lado aunque no estés aquí. Enséñame a no hacerme heridas buscando tu perfil en mis venas, y hazme creer que, estés donde estés, estás conmigo.
Me dejé las fuerzas y la vida para nada, y en esta monotonía en la que me ahogo puedo jurarte que volvería a hacerlo porque mis sueños se cumpliesen, por poder sentir tu roce una vez más, por no despertarme sabiendo que todo ha sido mentira, que cada vez que respiro te siento más lejos, que te echo de menos.
Porque cada día empiezo de cero y estoy hasta los cojones de aprender a contar de 00:00 a 23:59 para que en un segundo vuelvas a desaparecer. Enséñame a respirar de nuevo, a ser fuerte, a peinarme como tú y a llegarte por las cejas, que me muero de amor por besarte la frente y verte sonreír.
Enséñame a amar mis cicatrices como tú hacías. Enséñame a ser feliz y te enseñaré a quedarte a mi lado aunque no estés aquí. Enséñame a no hacerme heridas buscando tu perfil en mis venas, y hazme creer que, estés donde estés, estás conmigo.
martes, 28 de enero de 2014
Hasta siempre, pequeño.
Todo éste tiempo he
querido avanzar. Ser capaz de olvidar, pero sin parar de recordar...
Tus recuerdos aún
duelen, tus fotos aún me hablan, esa canción aún me perfora los esfuerzos por
no llorar, sigo siendo más susceptible ese día de cada mes que lleva
grabados nuestros apellidos, giro la cabeza inconscientemente al escuchar
tu nombre, aunque no se refiera a ti, y las ganas de verte no se han consumido
del todo aún, no voy a negarlo. Pero ya nada es como hace unos meses... Te has
ido marchando de mi cabeza poco a poco. Nadie ha ocupado, ocupa, ni ocupará tu
lugar jamás. Nadie hace que desaparezca la herida que dejaste, pero alguien ha
puesto una fina capa sobre la cicatriz. Si alguna vez te dicen que dejé de
quererte, que dejaste de importarme, no les escuches. No lo hice, no te olvidé,
no te dejé de querer, me sigues importando casi como el primer día... Pero el
tiempo ha pasado para los dos.
Tal vez volvamos a
tener contacto algún día, y espero que para ese momento, pueda mirarte a los
ojos y no sentir nada más que cariño, aprecio, porque, por mucho tiempo que
pase, por más que cambien las cosas, no se puede ser insensible ante lo que un
día se amó. Que hasta esa fecha, todo te vaya bien, que encuentres a alguien
que te merezca, y a quién merezcas... Que te haga feliz, que te valore, que
esté siempre que necesites un hombro sobre el que llorar, que sepa sacarte
tantas sonrisas como me sacabas tú a mí, que tú también sepas valorarle como
merezca... Pero sobre todo, que no sea como yo.
¿Ves? Todo pasa, todo
cambia, todo tiene un final, las promesas se rompen... ¿Qué hicimos mal? ¿Dónde
estuvo el error? Puede que eso ya no importe, pero no puedo evitar
preguntármelo después de todo. ¿Cuántas veces te he dicho "adiós"?
Ésta será la última. Ya no quedan motivos para seguirlo intentando, en cambio,
si para pasar página.
En cierto modo, no
quiero olvidarte. No sé si es por miedo a dejar atrás todo lo que vivimos,
pues, al fin y al cabo, en algún momento de mi vida, esos detalles me hacían
sonreír, extraer fuerza de donde no la había... También podría ser porque me da
miedo que se repita la historia, y que vuelva el dolor... Llámame cobarde, pero
tú no lo viviste. Tú seguiste tu camino sin mirar atrás, sin pararte a observar
los recuerdos... Admite que nada de esto te dolió. Ha pasado el tiempo...
Tú seguiste tu camino hace mucho, y yo me quedé congelada. Es mi momento de
hacer el último de los esfuerzos por levantarme, porque ésta vez estoy segura
de que lo conseguiré. Porque ahora hay alguien que me da la mano, y que está
cobrando la suficiente fuerza para ayudarme a levantar.
Gracias por todos esos
momentos, por todas esas sonrisas, por todos los días que valieron la pena, por
las lecciones que me enseñaste; aunque fueran a base de lágrimas, por ser mi
aire en algún momento, por todo lo que hiciste por mí, consciente de
ello, o no. Y de verdad que siento mucho todas esas veces en que la jodí
hasta el fondo… Todos cometemos errores, ¿verdad? Confío que algún día te darás
cuenta de los tuyos. Y como te dije una vez, pase lo que pase, estaré siempre
aquí; yo si cumplo mis promesas.
Es el momento de pasar
página, y de cerrar éste capítulo. No me rendí, lo intenté hasta la saciedad,
pero me alejaste... Ya no depende de mí.
Mientras todo
transcurre, hazme un favor: cuídate mucho y sé feliz. No olvides sonreír,
porque tienes una sonrisa preciosa. Recuerda que me enamoré de ella una vez.
Decisiones, decisiones..
Creo que perdí un capítulo de mi vida, no sé cuál
exactamente, no sé cuándo y la verdad es que creo que ahora mismo es lo que
menos importa.
Pensé que se fueron, que no volverían, pero todo es mentira. Las dudas nunca se van, solo se esconden para que no podamos verlas por un tiempo. Las decisiones avanzan, cada día tomas una diferente, lo que no imaginas es que cualquiera de ellas te puede cambiar la vida... Supongo que a veces escogemos el camino adecuado, otras no. Pero hasta que no lo vivimos, es imposible saber lo que va a pasar, si estaremos haciéndolo bien o mal, si todo por lo que pasaremos servirá de algo. Ahora me doy cuenta de que muchas de estas decisiones son equivocadas, porque miran hacia delante y ni si quiera sabemos si habrá un mañana... El problema es que éstas cosas se suelen entender tarde, cuando ya no hay vuelta atrás, y si la hay, sigues pensando que es mejor no darla, mejor tragar lo que nos queda, ya vendrán tiempos mejores...
De nuevo perdida...
Perdida como el primer día, como si no hubiera otro y sabiendo que estaré
perdida durante bastante tiempo. Arrepentirse de las cosas es inevitable,
porque lo que una vez miré hacia el futuro, hoy no me vale de nada, porque
volvería atrás sin dudarlo, pero supongo que no es tan malo, que se aprende de
todo, aunque esto te cueste demasiadas cosas, también te enseña otras.
La verdad es que no
sé, ni quiero saber... Ya me costó demasiado. Ahora toca apechugar, vivir con
lo que se tiene, aceptar lo bueno y lo malo, lo que un día elegiste y sigues
esperando a que mejore, por muy bien que sepas que no lo hará.
Aprendiendo cada día
un poco más, sabiendo que el pasado no volverá, aceptando consecuencias,
creciendo. Menuda mierda eso de crecer, ¿no? Sabiendo que la culpa es tuya y
solo tuya, que ya no tienes ninguna excusa para culpar a otras personas de lo
que te está pasando. Suena cruel, pero así somos y así seguiremos.
Puede que algún día
aprenda a sacar el optimismo de las malas situaciones. Hasta entonces, aquí me
quedo...
Hoy soy fan de ti
Dime si hoy pensaste en mí por un instante, si te acuerdas de aquel día cuando no pude soltarte, y que le follen al pecado, adornaré cada amanecer despertándome a tu lado, tengo muy claro que contigo a muerte, con los demás a hostias, ni tú eres para tan poco, ni yo para tanto, pero hoy, hoy quiero decirte que soy fán de tí, de tu sonrisa , de tus noches y de tus días, de tus ojos, me encanta tu locura contagiosa, tus enfados y tus piques de niño pequeño, adoro verte sonreír, y el modo en el que me acariciabas, y yo te quiero, mucho, muchísimo, y antes de que un día te vayas, me dejes, me olvides, y ya, te secuestro, ha sido un placer coincidir contigo en esta vida, no me preguntes que me pasa, me abrazas y punto, busco la vía directa para estamparme en tu cama, y que tus besos sean mi única alarma un domingo por la mañana, y que me lo quiten todo, pero tú no te vayas, hoy, solo puedo decirte, que te quiero.
Ojos que estando alegres solo quieren llorar.
Como si de simple mantequilla se tratase abrió mis carnes. Sin preguntarme. Sin ningún pudor. Sin dudar, como tratando de averiguar sin querer que ocultaban esos ojos negros que riendo a carcajadas siempre parecían querer llorar. Reían tristes, con las sombras del dolor danzando en las pupilas y las cicatrices de la felicidad marcadas en el contorno.
Esos ojos, que son mis ojos, siempre habían buscado ver más allá; pero esa noche se quedaron estancados en uno de los charcos que la luna derramó en nuestro portal.
Él no habló. Se limitó a tararear una canción que nunca había escuchado, una canción escrita para cavar en pechos ajenos, para liberar almas, para estallar corazones... Porque eso es lo que creía que pasaría a continuación: que me estallaría el corazón, en mil pedazos, lloraría por cada poro de mi piel mientras la lluvia humedecía los rastrojos de mi cuerpo para evitar un incendio.
Pero no hizo falta. Me prendieron sus manos y no me tocaron. El fuego se abrió paso y estalló en la boca, dejandola seca, sedienta de sed, de besos, de anhelos. De todo lo que un día creyó que conseguiría, dejando se buscar, solo soñando...
Poco a poco todo volvió a la normalidad. Las llagas del cuerpo recuperaron el compás de la circulación y se dejaron ser, sobre la piel, rosaceas, inborrables, temiendo ser olvidadas... curadas. Pero eso no era posible, y yo lo sabía cada vez que me miraba en el espejo con los ojos que estando alegres, solo querían llorar. Nadie sería capaz de curarme las heridas porque yo no las dejaba de tocar. Eran tan bellas, que supongo que yo tampoco quería desprenderme de ellas. Eran historia, eran restos de las mil y una batallas de mi mente y de mi alma. ¿Quién era yo para privar al mundo de tan maravillosa estampa?, ¿quién era yo para salvarme?... Nadie... Mantequilla.
Esos ojos, que son mis ojos, siempre habían buscado ver más allá; pero esa noche se quedaron estancados en uno de los charcos que la luna derramó en nuestro portal.
Él no habló. Se limitó a tararear una canción que nunca había escuchado, una canción escrita para cavar en pechos ajenos, para liberar almas, para estallar corazones... Porque eso es lo que creía que pasaría a continuación: que me estallaría el corazón, en mil pedazos, lloraría por cada poro de mi piel mientras la lluvia humedecía los rastrojos de mi cuerpo para evitar un incendio.
Pero no hizo falta. Me prendieron sus manos y no me tocaron. El fuego se abrió paso y estalló en la boca, dejandola seca, sedienta de sed, de besos, de anhelos. De todo lo que un día creyó que conseguiría, dejando se buscar, solo soñando...
Poco a poco todo volvió a la normalidad. Las llagas del cuerpo recuperaron el compás de la circulación y se dejaron ser, sobre la piel, rosaceas, inborrables, temiendo ser olvidadas... curadas. Pero eso no era posible, y yo lo sabía cada vez que me miraba en el espejo con los ojos que estando alegres, solo querían llorar. Nadie sería capaz de curarme las heridas porque yo no las dejaba de tocar. Eran tan bellas, que supongo que yo tampoco quería desprenderme de ellas. Eran historia, eran restos de las mil y una batallas de mi mente y de mi alma. ¿Quién era yo para privar al mundo de tan maravillosa estampa?, ¿quién era yo para salvarme?... Nadie... Mantequilla.
lunes, 27 de enero de 2014
Vuelve.
Aquí me tienes una noche más, escribiéndote. Ya no sé hace cuántos versos me prometí que no te volvería a escribir. Pero ya ves que no soy de cumplir promesas, aunque tú tampoco. Ya tenemos algo más en común. El frío se cuela por la ventana. Se agrietan los labios, se rompen los cristales y el alma sangra. Este de la izquierda, te necesita, no entiende de estar sólo, espera que llegues, que rompas esta rutina que lleva conmigo hace más de mil versos. Pero por mucho que espere no va a escapar de esta. Tú dejaste claro, hace ya mucho, que tantas ruinas no van contigo y que a mí me van los hijos de puta. Que te van las mentiras con seda, los besos en la oreja y los 'te quiero' en el oído. No hacía falta que me llevases a Roma, pero sí que me lo hicieses al revés. Y que nos quedaban mil amaneceres que ahora le das a otra enamorada más.
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